

Cuando me ponen el gorrito ya me pongo feliz. Aunque a veces me impaciento si me hacen esperar. Acá me ven mirando tele mientras espero el bendito instante en salir a la calle para dar saltitos de alegría. Por suerte mi abuela Chabela me vino a rescatar y me llevó a dar una vuelta por el parque.
<< Home